Reflexiones

Pensando

Vivimos tiempos en los que hay que esmerarse en practicar la autocensura como manera de practicar la convivencia.

No es de buen tono, por ejemplo, hablar de las consecuencias del calentamiento global que los datos y el juicio de la comunidad científica en su conjunto reiteran. Incomoda. No queda bien, porque das mal rollo, hablar de que la superpoblación humana y la forma de vida de la especie nos está conduciendo a la autodestrucción. Suele caer una fina lluvia de condescendencia.

Por lo que veo a mi alrededor no tengo claro que vayamos a cambiar nuestra forma de vida con la rapidez suficiente. Y por lo que dicen quienes saben, por mucho que hagamos hay daños que ya son irreversibles.

He vivido, estoy viviendo de hecho, la destrucción de un descampado junto a mi casa, propiedad de FCC, que ha empezado a construir/ destruir, llevándose por delante un pequeño ecosistema lleno de pájaros y plantas silvestres, y conejos. Ya no está, las excavadoras y muchos hombrecitos lo han destruido, porque son propietarios. Como tantas otras transformaciones-destrucciones de espacios naturales de las que he ido siendo testigo a lo largo de mi vida.

Esta es una píldora de estupor ante el futuro que mi mente está dibujando para nuestra especie.